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Alemania apuesta por la innovación y la transparencia para hacer sostenible su sanidad pública

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Por Joaquín García Guajardo hace 1527 días

 

Alemania y España comparten sistemas sanitarios públicos, de acceso universal, y muy descentralizados. Con similares retos ante los cambios demográficos y la insuficiencia financiera, Alemania apuesta por la mejorar la eficiencia, innovación y transparencia en las decisiones.

 
Madrid 14/02/2013, Redacción
 
 
 
 
 

Con el objetivo de analizar los sistemas sanitarios de Alemania y de España, la Fundación Gaspar Casal y PharmaMar organizaron este miércoles un encuentro para ver las ventajas y desventajas de las reformas llevadas a cabo en ambos países, con especial atención a la incorporación de la innovación, según dijo Juan del Llano, director de la Fundación Gaspar Casal. "Aunque los modelos sanitarios tienen orígenes diferentes (en Alemania son las compañías aseguradoras las que gestionan el sistema bajo un férreo control estatal), el incesante crecimiento del gasto sanitario público se presenta como un problema común que no encaja con las políticas de austeridad que se están llevando a cabo a causa de la crisis económica", añadió.

 

Para del Llano, la principal diferencia entre ambos modelos está en las condiciones laborales de sus profesionales sanitarios. "Mientras que la gran mayoría de los médicos alemanes trabajan por cuenta propia en sus consultas privadas y facturan a las aseguradoras con precios concertados, prácticamente todos los facultativos españoles están asalariados y desarrollan su labor asistencial en dependencia del sistema sanitario público, simultaneándola con el ejercicio privado en algunos casos", explicó.

 

 

Evaluación de los nuevos fármacos

 

La reforma AMNOG en Alemania, iniciada en enero de 2011, "gradúa de 1 a 6 el nivel de beneficio terapéutico añadido exigible como cuarta garantía a los nuevos medicamentos autorizados (grande, significativo, discreto, no cuantificable, sin beneficio terapéutico añadido y menor que el comparador)", comentó y entiende que los desarrollos del Real Decreto Ley 16/2012 en España van en el mismo sentido

 

Ambas normativas sanitarias también han tenido efectos importantes en la definición de la cartera básica de servicios, como "la puesta en marcha de políticas de desinversión sobre prestaciones y tecnologías que no añaden valor ni al sistema ni a la salud de los ciudadanos o la reasignación de recursos entre los distintos niveles asistenciales.

 

Financiación selectiva y fijación de precios

 

José María Fernández Sousa-Faro, presidente del Grupo Zeltia, manifestó que el sistema español "adolece de una serie de necesidades relacionadas con la eficiencia en la utilización y consumo de recursos que precisan de una estrategia urgente de todos los integrantes de la cadena de valor del segmento de la salud en España" y reclamó para España un incremento significativo de su inversión en I+D, si quiere volver a ser un país de primera línea en la Unión Europea.

 

Por su parte, Regina Múzquiz, directora de Relaciones Institucionales de PharmaMar, indicó que las políticas de contención del crecimiento del gasto sanitario que se están llevando a cabo en algunos países de la Unión Europea (UE), como Alemania y España, "presentan tendencias similares en lo que se refiere específicamente a la financiación selectiva y a la fijación del precio de los nuevos medicamentos". En este sentido, destacó que mientras los procesos de evaluación de la eficacia, seguridad y calidad de los fármacos están sometidos a una creciente centralización a favor de la UE, los relativos a la decisión de financiación y fijación de precio se circunscriben al ámbito estatal, o incluso regional, en los países descentralizados, más allá del marco común que establece la Directiva de Transparencia".

 

Los aspectos fundamentales de todas estas reformas sanitarias "giran alrededor del valor añadido que aporta el nuevo fármaco frente a las alternativas terapéuticas existentes y de los órganos evaluadores a los que corresponde esta valoración". Además, Regina Múzquiz se preguntó "¿a quién corresponde la elección del comparador y cómo condiciona esta elección el diseño de los ensayos clínicos?". Mientras que Alemania cuenta ya con dos años de experiencia, España está en un momento crucial para la definición de todos estos aspectos clave.

 

Transparencia y coordinación

 

Sophie Schlette, asesora internacional del departamento de Estrategia de la Asociación Nacional de Médicos Aseguradores de Salud de Alemania (KBV) enumeró los problemas a los que se tuvieron que enfrentar los reformadores de la sanidad alemana durante la pasada década y que resultarán familiares para los lectores españoles: falta de coordinación entre los niveles asistenciales, duplicidades, disparidades regionales pronunciadas, envejecimiento de la población, además del incremento de los costes como sucede en el resto de los países.

 

Según explicó, las soluciones han pasado por concentrar los órganos de decisión, modificar un sistema de financiación (hoy depende en un 49 por ciento de los trabajadores, 48 por ciento de las empresas y 3 por ciento del Estado) y por dotar de mayor transparencia en las decisiones. Ella misma manifestó su sorpresa al reconocer el escaso aprovechamiento de las tecnologías de la información en la asistencia, frente a la que se registra en España.

 

Los modelos se acercan en Occidente

 

Problemas iguales para soluciones que, en su opinión, acercan cada vez los sistemas sanitarios de los países desarrollados en virtud del conocimiento y del desarrollo de las tecnologías. Remarcó, sin embargo, una diferencia propia entre Alemania y España. Allí las reformas, con perspectiva a medio y largo plazo, pudo hacerlas una misma ministra que permaneció en el cargo ocho años, incluso cuando cambió el color político del Gobierno. Sin necesidad de remontarse mucho, la última etapa de gobierno socialista, cambió cuatro veces a sus responsables de Sanidad en ocho años.