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"El sistema médico corre riesgo de colapso por el uso de aplicaciones móviles"

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Por Joaquín García Guajardo hace 1729 días

Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos, sostiene que necesitamos un nuevo modelo de atención sanitaria menos paternalista que dé respuesta a las necesidades que plantea la 'salud móvil'.

  • jueves, 27 de diciembre de 2012
  • Por Esther Paniagua (Opinno)

En un gremio tradicionalmente conservador y reticente al cambio como el médico hay quienes destacan por su empeño en devolver su valor al verbo “innovar”. Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos de Madrid (España), es sin duda uno de ellos.

Su nombre es casi omnipresente allí donde se hable de I+D (y, sobre todo, +i) en salud. Se lo ha ganado a pulso por su dedicación a construir a su alrededor un ecosistema sanitario innovador, tras una imparable carrera como cirujano, profesor, gestor, miembro de la Real Academia de Medicina y de otras sociedades internacionales, e incluso como miembro del comité editorial de una publicación científica, la revista British Journal of Surgery.

Actualmente compagina gran parte de estas tareas con la codirección del consorcio Madrid-MIT M+Visión entre la Comunidad de Madrid y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en Estados Unidos) para acelerar la innovación en tecnología biomédica en esta región española.

Mayol apuesta por el uso de los nuevos recursos digitales. En 2011 impulsó la creación de la plataforma Hermes, una herramienta basada en la nube que permite a los profesionales sanitarios compartir información, mantenerse actualizados y formarse mediante herramientas de simulación en 3D, entre otras utilidades.

También cree en el gran impacto social que puede tener la 'salud móvil' o mHealth (del inglés mobile health), como quedó patente durante su intervención en la conferencia Emtech Spain y durante su entrevista posterior con MIT Technology Review en español

En opinión de Mayol, la generalización de recursos móviles que los pacientes pueden consultar con tan solo descargarse una aplicación en su teléfono inteligente está produciendo una alteración del modelo tradicional por el que se prestaba asistencia sanitaria. “Antes era el médico quien regulaba el acceso a estos datos pero la tecnología ha les ha quitado parte de este poder para dárselo a los pacientes”, afirma.

Es parte del éxito de la mHealth, que “abre un mundo completamente nuevo y diferente para el que no tenemos todavía respuestas”, según Mayol. Y no las tenemos porque “el modelo actual -en su opinión- no es viable, debido a que la gran cantidad de información que se genera requeriría disponer de un médico por cada ciudadano para analizarla y dar respuesta al paciente”.

El cirujano advierte de que "el sistema médico corre riesgo de colapso" si estas aplicaciones comienzan a usarse de modo masivo. “Esto nos obliga a ser disruptivos y a plantearnos cambios, no solo a través de nuevas tecnologías y dispositivos sino trabajando en el modelo de complejidad que debe haber detrás de un servicio de mHealth que dé respuesta a las necesidades que plantea”.

Pero, ¿cómo debería ser ese modelo? Mayol cree que “es interesante involucrar a todos los afectados por la nueva tecnología en un proceso de cocreación”. “De esta manera -explica- se conseguirá la implicación de todos en su explotación más eficiente”. Y cree también que “la salud móvil tendrá éxito en tanto en cuanto disminuya la complejidad de los procesos para todos los profesionales implicados y transfiera la capacidad de solución de problemas clínicos hacia el paciente”.

Así se completará la evolución de un modelo paternalista a uno de corresponsabilidad. “Esto, junto con la orientación del sistema sanitario hacia los resultados en salud que traigan valor a los ciudadanos, va a causar una simplificación de procesos que anteriormente eran muy costosos", augura.

Por ello "se podrá extender la atención a más pacientes, con un menor gasto”, indica Mayol. “En un futuro no muy lejano los médicos ya no serán quienes presten servicio directo a los pacientes sino que actuarán como intérpretes de la información recogida”, sostiene el cirujano. “Probablemente las TIC [Tecnologías de la Información y la Comunicación] permitirán ofrecer mejoras, incluso en algunos casos sustituir los procesos iterativos de diagnóstico y toma de decisiones clínicas. Además, la robotización permitirá automatizar procesos en los que el profesional no ofrece un valor añadido”, explica.

¿De qué depende que esta integración se produzca? “Las barreras son múltiples y están relacionadas con la innovación social, el cambio cultural y la asunción de nuevos modelos por parte de los pacientes, los médicos y otros profesionales sanitarios, y los tecnólogos […] Esto genera tensiones que sufrimos todos”, asegura Mayol. “Debemos pasar de una sociedad basada en la prestación de servicios de escaso valor añadido a una sociedad basada en el conocimiento”, defiende el médico.

Pero para que esto ocurra de manera óptima es necesaria también la colaboración -legislativa y financiera- de administraciones y gobiernos: “Deben ser agentes facilitadores, a la vez que definen el marco de uso de la tecnología, los requerimientos de la misma y, sobre todo, los objetivos a conseguir”, afirma Mayol. “Si no lo hacen ellos, otros empujarán sin que se puedan evitar usos inadecuados, y el resultado puede ser un sistema mucho más caro y menos seguro”, advierte.

Y es que a veces más vale gastar a tiempo que ahorrar 100 años. Mayol lo tiene claro: “La tecnología es uno de los dos elementos clave para el progreso de la asistencia sanitaria”. De nada sirve contar con sistemas muy avanzados que solo unos pocos pueden usar. “Por muy buena que sea la tecnología, si no la podemos generalizar, el paciente no obtendrá beneficio”, señala. Solo así superaremos el que, según Mayol, es el reto tecnológico más importante: “Más que hacernos vivir más, hacernos vivir mejor durante más años”.