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Pasando a la acción en la gestión del paciente crónico.

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Por Joaquín García Guajardo hace 1765 días

De ilarraya.com

No es fácil encajar la pieza del paciente crónico en un puzle sanitario orientado al diagnóstico y tratamiento, casi exclusivamente médico, de los episodios agudos. El paciente crónico acude al sistema cuando se agudiza su problema y una vez compensado vuelve a su rutina diaria preparado para una más que probable recaída. Es por ese motivo por el que el modelo asistencial tiene que cambiar, y aunque ya se estén dando los primeros pasos, se prevé una transición complicada.

En la tarea deberíamos involucrarnos todos, la población en general y no sólo los gestores y profesionales de la salud, porque una cosa es la asistencia sanitaria, concebida como un derecho y otra bien distinta la salud, algo que nos pertenece a cada uno y es nuestra la obligación de preservarla, máxime cuando tenemos que hacer de todo esto algo sostenible.

La forma de enfermar va cambiando a medida que se desarrolla una sociedad, el patrón infeccioso pierde protagonismo frente al crónico según la población va envejeciendo, terminando generalmente en comorbilidad y dependencia y limitando la calidad de vida de los pacientes y la de las personas encargadas de su cuidado, además de suponer efectos económicos importantes en familias, comunidades y sociedad en general. Son esos los motivos por los que su abordaje debe considerarse como un concepto líquido, que debe ir más allá de los hospitales y centros de salud y llegar hasta los colegios, los centros de trabajo o los propios hogares. Buena parte del bienestar y el desarrollo de la sociedad dependen de ello.

Este es el enfoque con el que se ha desarrollado la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud, recientemente publicada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Se habla de evolucionar el sistema actual, centrado en la enfermedad, a uno orientado hacia las personas, en donde la salud sea considerada como un valioso recurso que es necesario preservar. Se incluyen directrices para promocionar la salud, prevenir las condiciones crónicas, asegurar la continuidad asistencial y reorientar la atención sanitaria que requiere el paciente crónico.

El cambio es de calado: estratificación de la población, definición de estrategias específicas para cada grupo, tratamiento de la pluripatología, activación del paciente en el cuidado de su propia salud, formación de equipos interdisciplinares con profesionales de servicios sanitarios y sociales, integración de la atención domiciliaria…pero ¿por dónde empezar?

Tratándose de salud no podía de ser otra forma que con un diagnóstico, y una herramienta que está teniendo una buena acogida el Iemac, un instrumento de autoevaluación co-creado por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), el Instituto Vasco de Innovación sanitaria (O+Berri) y la farmacéutica Merck Sharp & Dohme (MSD). Iemac está basado en el CCM (“Chronic Care Model”), modelo diseñado por el MacColl Institute for Heath Care Innovation y que posteriormente ha tenido diversas adaptaciones. Se sustenta en las interacciones productivas entre un paciente crónico informado y activo y un equipo sanitario preparado y proactivo, que se articulan gracias a 6 elementos básicos: la organización del sistema sanitario, la comunidad, la prestación de servicios asistenciales, el autocuidado de los pacientes, herramientas de apoyo a la decisión y sistemas de información.

La estructura y el enfoque de Iemac tiene una clara inspiración en el modelo EFQM, todo un acierto ya que este modelo está bastante introducido en el ámbito sanitario. Su resultado son 6 dimensiones que guardan relación con los 6 elementos del Chronic Care Model, divididos en 27 componentes y subdivididos a su vez en 80 intervenciones, cuyo grado de implementación puede evaluarse numéricamente bajo unas pautas como las descritas en la imagen:

El hecho de poder cuantificar cada intervención facilita mucho la comparativa con otras organizaciones sanitarias (benchmarking), la identificación y priorización de las áreas de mejora y la medición objetiva del grado de evolución. Ya se sabe, que lo que no se mide, no se mejora…

En conclusión, en un tiempo convulso y de profundos cambios como el actual, no solo los modelos de negocio tienen que reinventarse, también lo deben hacer los modelos de atención sanitaria. Y aquí estaremos para contarlo, porque eso, es una gran historia.

 

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